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 Tod@s nos hemos visto ofuscad@s en uno u otro momento, y tod@s sabemos, más allá del tópico razonamiento de turno que el/la ofuscad@ no es responsable de sus actos. De hecho la propia noción de responsabilidad se diluye como azucarillo en el agua de la vida cuando en una observación amante de los hechos y no dada a teorías mutuamente intercambiables, descubrimos que las personas simplemente somos lo que somos... en el momento en que lo somos. "Existe la maldad, no quien hace el mal", reza el Dhammapada. Tendríamos mucho menos confusión y una energía más disponible si no gastáramos nuestros días -y arrastrámos las noches detrás de ellos- en interminables etiquetajes y disquisiciones que únicamente construyen personalidades unitarias a fuerza de hábito y repetición. No necesitamos agarrarnos a un poste para construir nuestra individualidad... la ofuscación es una más de las reacciones desesperadas ante una filosofía de vida que tiene todo de filosofía y nada de vida.
  Consejo de hoy: "corpore sano in mens sana". O sea, que ya puedes tener una salud y energía desbordantes porque tu genética y tus hábitos llevan el viento a tu favor... que seguirás siendo un peligro público y para ti mism@ si tu cabezota está más moldeada que una magdalena. Ya sé que da un poco de miedito, pero ningún sol puede brillar más que en un espacio vacío sin importarle quién está mirando.
  Consejo de hoy: tu vida no tiene porqué tener sentido para sostenerse, tirar p'alante y vibrar como un pimpollo al sol. Basta con que tengas una ruptura sentimental o una gripe -o algo que se le parezca, no me seas nominalista- para que todo tu mundo se vaya literalmente a la mierda. Pero tranquil@, que el mundo que se te está yendo no es el del sentido el de tu camino o tu vibración de pimpollo: es sólo ese feo y tonto panorama que los nombres repetidos hasta la saciedad han convertido en verdad. Para, escucha, renuévate, aprende, que los trances también tienen derecho a hablarte y decir un par de cosas acerca de ti mism@. Y ni se te ocurra evitar la muerte: si vives, si de verdad vives, morirás a cada instante.
  Consejo de hoy: la cultura es la pasión que se pone en las cosas. En todas ellas. Y la pasión no es una actitud ni una estimulación que se deba mantener, de hecho es todo lo contrario: la pasividad necesaria que permita sentir y desde ahí actuar sin reaccionar. Solo se reacciona desde un prejuicio, en ausencia de silencio. Vivir apasionadamente, tener cultura, implica por tanto ponerse en el punto cero en un marco intemporal desde el cual la expresión no somete a la percepción. La libertad es eso: ser nadie para poder serlo todo.
 La manipulación es el lamentable juego de codependencia que se establece entre quien manipula y es manipulad@ cuya única regla consiste en fijar la mente en un objetivo y no estar dispuest@ a ver nada más, tanto de una parte como de la otra. Por supuesto que la violencia es el único medio para conseguir tal fin, y como en los juegos a sumas a cero, nadie gana, porque siempre sale perdiendo... la vida.
  Consejo de hoy: envidiamos precisamente lo que tenemos. Lo tenemos precisamente porque no lo vivimos. Porque nada de aquello que se agarra se experimenta en plenitud. Adolecemos de lo que más necesitamos pues no bien satisfecho seguimos echando agua al pozo sin fondo del deseo que, ya pasada la ocasión que lo despierta, sigue encendido entre los barrotes del pensamiento.
 Lo irrevocable tiene su belleza. Terrible, implacable belleza. Cuando la totalidad de una situación se confabula para ser de esa y no de otra manera, para tomar una decisión que trasciende lo voluntario, hay una rendición por parte de la persona no exenta de melancolía pero libre de las contradicciones es una mente que confunde libertad con elección. Pero llegar a ese punto de plena disponibilidad requiere de una madurez solo accesible a los corazones que han caminado lo suficiente y lo suficientemente atentos.